jueves, 05 de enero de 2006
PREDECIR LA RESPUESTA MEJORA LA TERAPIA EN LMA.
Una técnica específica para predecir la respuesta al tratamiento y el posterior diseño de una terapia adaptada a las características de cada paciente permiten mejorar el abordaje de los niños con leucemia mieloide aguda(LMA).
La técnica consiste en administración de dosis altas o bajas de citarabina, daunorubicina y etopósido como abordaje de inducción.
Después de la terapia con citarabina, midieron el nivel del fármaco en el organismo, que proporciona información útil para mejorar el tratamiento de este tipo de leucemia.
Además identificaron los patrones de la actividad genética ligada al éxito o fracaso del tratamiento en niños. Se determinó así la agresividad con la que podía ser tratado el paciente.
Los niños que no respondieron al tratamiento con citarabina, daunorubicina y etopósido fueron tratados con bajas dosis de estos fármacos más ozogamicina, mientras que en otros casos continuaron recibiendo el tratamiento con los tres primeros fármacos en una segunda fase de tratamiento.
Después de recibir el último ciclo de quimioterapia los pacientes continuaron el tratamiento sólo con ozogamicina cuando la enfermedad residual mínima no se encontraba en más de 0,1% de la médula ósea.(Diario Médico 16/12/2005)
La técnica consiste en administración de dosis altas o bajas de citarabina, daunorubicina y etopósido como abordaje de inducción.
Después de la terapia con citarabina, midieron el nivel del fármaco en el organismo, que proporciona información útil para mejorar el tratamiento de este tipo de leucemia.
Además identificaron los patrones de la actividad genética ligada al éxito o fracaso del tratamiento en niños. Se determinó así la agresividad con la que podía ser tratado el paciente.
Los niños que no respondieron al tratamiento con citarabina, daunorubicina y etopósido fueron tratados con bajas dosis de estos fármacos más ozogamicina, mientras que en otros casos continuaron recibiendo el tratamiento con los tres primeros fármacos en una segunda fase de tratamiento.
Después de recibir el último ciclo de quimioterapia los pacientes continuaron el tratamiento sólo con ozogamicina cuando la enfermedad residual mínima no se encontraba en más de 0,1% de la médula ósea.(Diario Médico 16/12/2005)

