El abordaje de los linfomas no Hodgkin de bajo grado o indolente, especialmente el folicular, ha experimentado un cambio significativo en los últimos años. Se trata de un tipo de linfoma que tradicionalmente se ha considerado incurable y con el que el paciente acaba recayendo. Pero combinando quimioterapia con anticuerpos monoclonales (AM),rituximab en concreto, mejora la supervivencia libre de progresión y la supervivencia global.
La primera línea de tratamiento actual es la administración de quimioterapia más el AM rituximab para linfomas de alto y bajo grado, son resultados esperanzadores. Es posible que después de una remisión se deba ir al trasplante o recurrrir a la intensidad de dosis de quimioterapia desde el inicio terapéutico.
Numerosos estudios han señalado que en subgrupos de peor pronóstico el uso de esquemas con mayor intensidad de dosis revierte el factor pronóstico adverso.(Diario Médico 29/12/2005)