La toxina botulínica puede tener utilidad como terapia adyuvante para el cáncer.
Se ha determinado que la administración de neurotoxina botulínica del tipo A en dos tipos de tumores-fibrosarcoma y cáncer hepático- permite la destrucción de las células tumorales de forma más eficaz.
En los mencionados tumores se inyectó toxina botulínica una vez había crecido 6 mm. Se revisaron los tumores a los tres días para valorar los cambios vasculares y de perfusión y la respuesta de la terapia antitumoral. En los análisis de oxigenación, la presión del oxígeno celular mostró un aumento significativo después del tratamiento con la toxina. En los estudios de perfusión las imágenes de resonancia magnética mostraron una mayor reperfusión.
Se ha demostrado que la administración de toxina botulínica mejora los resultados de los tratamientos oncológicos convencionales.(Diario Médico 16/2/06)