martes, 14 de marzo de 2006

FORMARSE Y PLANIFICAR ANTES DE PROVOCAR LA RISA.

El trabajo de un payaso de la Fundación Theodora no está improvisado: requiere de un periodo de formación y de un análisis exhaustivo del público. Las actuaciones son individuales y antes de comenzar se prepara con el equipo de enfermeria que atiende al menor.
Se prepara el recorrido dependiendo de las enfermedades de los niños. Se comienza primero por aquellas con las defensas más bajas,como los niños oncológicos; se sigue con el resto y los últimos son aquellas con afecciones infeciosas. Todo el material usado se desinfecta. Conocen el estado clínico de cada niño para adaptar el espectáculo.
Los payasos reciben información de posibles alergias y del estado anímico del menor. Se tiene en cuenta si alguno de ellos es alérgico al látex (globos).
La risa permite que se rompa la rutina hospitalaria. En opinión de los payasos, los médicos que atienden a niños en hospitales tienen una labor muy dura que intentan amenizar con detalles coloridos que los pequeños agradecen.
Está demostrado que el humor y una actitud positiva influye en la curación. (Diario Médico 17/2/06)