lunes, 01 de mayo de 2006
ELIMINAR LA APOPTOSIS CELULAR TAMBIÉN PUEDE INDUCIR TUMOR.
Cuando las células se encuentran debilitadas o dañadas inician su propio mecanismo de destrucción o apoptosis. Esto desencadena una serie de sucesos encabezados por la activación de las proteasas que desmantelan las células. Los estudios en Drosophila han revelado que es posible interferir en la apoptosis mediante el bloqueo de la actividad caspasa, con lo cual ponemos a las células en una situación casi imposible, ya que inician su propia destrucción pero no pueden completarla debido a la alteración de la caspasa.
El hecho de que las células apoptósicas no mueran pero emitan señales proliferativas acaba por afectar a las células de alrededor que son normales y que inician la proliferación como respuesta a esta señal. En circunstancias normales esto simplemente produce una proliferación excesiva, pero no necesariamente un cáncer. No obstante, ciertas modificaciones genéticas favorecen la generación del tumor, que destruye y elimina todo tejido normal.
A medida que disminuye la actividad caspasa, aumenta la agresisvidad tumoral, lo que sugiere que lo peligroso no es la apoptosis en sí, sino que eliminarla completamente podría ser tan perjudicial como iniciar el proceso apoptósico sin eliminar a la célula. (Diario Médico 3/4/2006).
El hecho de que las células apoptósicas no mueran pero emitan señales proliferativas acaba por afectar a las células de alrededor que son normales y que inician la proliferación como respuesta a esta señal. En circunstancias normales esto simplemente produce una proliferación excesiva, pero no necesariamente un cáncer. No obstante, ciertas modificaciones genéticas favorecen la generación del tumor, que destruye y elimina todo tejido normal.
A medida que disminuye la actividad caspasa, aumenta la agresisvidad tumoral, lo que sugiere que lo peligroso no es la apoptosis en sí, sino que eliminarla completamente podría ser tan perjudicial como iniciar el proceso apoptósico sin eliminar a la célula. (Diario Médico 3/4/2006).

