La era Glivec (imatinib) ha supuesto una revolución en el tratamiento de la leucemia mieloide crónica (LMC). Pacientes tratados con el fármaco durante cinco años indicaban tres logros: el tratamiento reduce paulatinamente la progresión a la fase aguda de la enfermedad; el 25% de los sujetos tratados no presentaban indicios moleculares de leucemia, y, por último, si la respuesta aparecía a los doce meses desde el inicio de la terapia, no se producía la progresión, lo que constituye un marcador eficaz.
El estudio mostró una supervivencia del 89%. El reto se encuentra en ofrecer alguna solución al grupo de pacientes con LMC en los que imatinib no proporciona una respuesta beneficiosa.
Para esos enfermos (jóvenes y no respondedores), la segunda generación de esta familia de inhibidores de la tirosincinasa BCR-ABL podría conseguir el efecto terapéutico. Concretamente se estan ensayando, en fase I , los fármacos dasatinib y nilotinib con resultados esperanzadores.(DIARIO MÉDICO 15/6/2006)