Las futuras madres pueden mejorar la protección frente al cáncer de sus hijos tomando una dieta muy rica en verduras crucíferas ( brécol, col, coliflor...). El potencial oncopreventivo de estas verduras, que se transmite de madre a hijo durante la gestación, ha sido estudiado en ratones.
Un fitoquímico presente en estas verduras previene frente al linfoma y la leucemia, en ratones jóvenes. Además también protegía frente el cáncer de pulmón durante la vida media del animal. La evidencia epidemiológica es cada vez más concluyente sobre el papel condicionante en el riesgo de cáncer que tiene la exposición del feto a carcinógenos, no sólo durante la gestación, sino también en la lactancia.
Entre los carcinógenos que más preocupan están los hidrocarburos policíclicos aromático ( o PAH) que son producidos por el humo del tabaco o la combustión de materiales orgánicos como madera, carbón, aceite de cocina o combustible. Está demostrado que la exposición del feto a los PAH provoca lesiones en el ADN de los reción nacidos, lo que se asocia con mayor incidencia de leucemia infantil.(DIARIO MÉDICO 27/12/2006)