Los mejores avances en glioblastoma multifome, junto a la cirugia radical, parecen provenir de la radioterapia, cada vez más selectiva de la zona intervenida y, sobre todo, de los nuevos quimioterápicos.
El glioblastom multiforme es el tumor más agresivo del cerebro, por lo que se preconiza su tratamiento integral. Los especialistas han reclamado una mayor atención sociosanitaria, ya que la capacidad destructiva del tumor es aún mayor que la enfermedad de Alzheimer.
La causa de estos tumores se desconoce y la cirugía, como forma de tratamiento teóricamente eficaz, se encuentra con muchas limitaciones a causa de lo delicado del órgano donde asientan. En cirugía existe una técnica aportada por Walter Stummer que consiste en inyectar en el organismo del paciente enfermo una sustancia que impregna las células tumorales, de manera que el cirujano percibe a través del microscopio quirúrgico el tejido tumoral fluorescente.
En cuanto a fármacos la temozolomida se consolida como un tratamiento con buena tolerancia y, al no presentar desagradables efectos secundarios y administrarse vía oral, resulta más cómodo. También cabe destacar la carmustina aplicada en terapéutica intraoperatoria.(DIARIO MÉDICO 8/6/2007)