Las antocianidinas, unas sustancias naturales que se encuentran en la mayoria de frutas y verduras, además de en el vino tinto, son capaces de destruir de forma selectiva a las células de leucemia presentes en un cultivo, sin producir ningún tipo de toxicidad frente a las células sanas.
En el estudio se ha probado la capacidad citolítica de la antocianidina más conocida, la C-3-R, extraída de la mora, en varias líneas celulares de linfoma y leucemia.
La C-3-R en bajas dosis inducía la apoptosis en el 50% de una línea celular de leucemia en las 18 horas siguientes al tratamiento. Cuando se duplicaba la concentración de C-3-R, todas las células de la línea se volvían apoptósicas y morían.
Ensayos previos demostraron que la C-3-R tiene una potente actividad antioxidante, característica que comparte con otros polifenoles, como los que se hallan en el té verde. Pese a su capacidad antioxidante, estas sustancias inducen estrés oxidativo en las células tumorales.(DIARIO MÉDICO 26/4/2007)