Esta técnica se emplea con tumores benignos y malignos. En los primeros la curación es total y, en los segundos, más frecuente en los niños, la supervivencia ronda un año, y la curación depende del grado histológico de la lesión.
Son muy pocos los hospitales que practican esta técnica en Europa y para España y Portugal tan sólo el Meixoeiro,de Vigo.
La continuidad de un mismo equipo de profesionales bien coordinados y la capacidad para diseñar y fabricar dispositivos especiales para niños han sido claves.
Los dispositivos utilizados en este hospital facilitan la protección, la colocación y el acoplamiento de un paciente de pequeñas dimensiones a los equipos necesarios para su tratamiento.
Antes del tratamiento se efectúa una resonancia magnética y una TC helicoidal para determinar la forma y posición de la lesión y realizar una planificación tridimensional de la dosis de radiación.
La complicación más habitual es el edema, que se produce a las seis semanas y seis meses desde la intervención como consecuencia de la radiación, que provoca el cierre de vasos y la muerte celular. Es una complicación pasajera y se contrarresta con corticoides.
La complicación crónica que puede resultar más grave es la radionecrosis que surgen en menos del 4% de pacientes.(DIARIO MÉDICO 19/2/2008)