El gen del factor de crecimiento EGR-1, que también se ha considerado un tumorsupresor, actúa como regulador hematopoyético en la migración y proliferación de estas células; el hallazgo podría tener consecuencias interesantes en el trasplante de médula ósea y de células hematopoyéticas, un tratamiento frecuente en enfermedades como la leucemia, el linfoma y la inmunodeficiencia.
El éxito de este tipo de trasplante depende de la capacidad para que las células infundidas migren de la sangre a la médula ósea del receptor y, una vez allí, repueblen las células sanguíneas maduras.(DIARIO MÉDICO 10/4/2008)