Si el diagnóstico precoz es una de las máximas en oncología, para el abordaje y tratamiento de los tumores óseos infantiles malignos resulta decisivo porque de ello depende, en gran medida, que el pronóstico de la enfermedad sistémica sea favorable y que pueda garantizarse la preservación de la extremidad afectada.
En la edad pediátrica, los tumores óseos benignos son bastante frecuentes y su abordaje no es excesivamente complejo. Los malignos, osteosarcomas y sarcomas de Ewing en su mayoria, son más escasos, con localización preferentes en extremidades inferiores, y en los que se debe hacer hincapié en alcanzar un diagnóstico muy precoz.
Actualmente el tiempo medio de diagnóstico de tumor maligno es superior a cinco o seis meses, algo intolerable porque en algunos casos se diagnostican con metástasis, lo que cambia radicalmente el diagnóstico.
La supervivencia media para un tumor maligno sin metástasis es superior al 75%.
El protocolo terapéutico en tumor óseo maligno se basa en administrar quimioterapia previa para reducir la masa tumoral y facilitar la cirugía. (DIARIO MÉDICO 13/5/2008)