No hay salud física sin salud mental. Muchos pacientes pueden recuperarse del cáncer, gracias a la mejora de los tratamientos y a los programas de prevención y detección precoz del cáncer, pero estos índices de curación elevados no implican que su calidad de vida y de supervivencia sea la adecuada.
El apoyo psicooncológico debe favorecer la adaptación psicológica a un proceso crónico, doloroso, que genera muchas alteraciones emocionales, y que amenaza la vida. Las guías son un instrumento útil para orientar a pacientes y familiares en la adaptación y en la comunicación entre ellos y con el médico, así como para normalizar y anticipar las emociones que produce la patología.
La intervención psicosocial no es sólo un apoyo psicológico. Los profesionales deben adquirir habilidades para proporcionar apoyo emocional, y reconocer las situaciones específicas que requieren un abordaje, así como combinar la psicoterpia con psicofármacos cuando sea necesario.(DIARIO MÉDICO 10/6/2008)