miércoles, 20 de agosto de 2008

EL TRATAMIENTO DE LOS LINFOMAS ES AHORA MÁS CONSERVADOR.

   En el diagnóstico del linfoma es mandatario un estudio inmunohistoquímico, algo que lo diferencia de otros tumores; si hay dudas, el patólogo debe recurrir a técnicas moleculares en concreto PCR y FISH. La información que se obtiene debe integrarse con los datos morfológicos. Por este motivo, el diagnóstico exige un entrenamiento especializado.
  Hoy, todos los linfomas pueden detectarse con esta metodología y cada vez los especialistas conocen más dianas terapéuticas.
   La identificación de las entidades de los linfomas permite instaurar terapias más conservadoras.
   A los tratamientos clásicos con radioterapia y quimioterapia se suma la terapia con anticuerpos monoclonales, que puede utilizarse sola o combinada con la quimioterapia.
   Existen muchos tipos de linfoma, pero básicamente se dividen en dos grandes categorías: los Hodgkin y los no Hodgkin. Los primeros, que suelen presentarse en torno a los 20 ó 26 años, se curan, mientras que el porcentaje baja hasta el 50-60% en los no Hodgkin.(DIARIO MÉDICO 9/7/2007)