Las mejoras en el abordaje del cáncer provocan una doble lectura: la buena noticia de un aumento significativo en las curaciones está acompañada de una mayor tasa de complicaciones tardías.
Los efectos secundarios terapéuticos se mantienen a largo plazo, lo que obliga a un seguimiento del paciente que, actualmente, no es todo lo bueno que debiera.
Se ha apuntado que un 25% de fallecimientos en cáncer infantil se producen por complicaciones tardías. El especialista del Instituto Valenciano de Oncologia ha recordado que padecen problemas ligados a estos efectos secundarios el 22% de largos supervivientes en mama y el 19% de los de próstata.
El SNS español está muy bien preparado para la terapia, pero no para el seguimiento posterior. Escasean los estudios prospectivos en complicaciones tardías. (DIARIO MÉDICO 10/11/2008)