Las células madre tumorales echan por tierra en muchas ocasiones las esperanzas de pacientes y médicos, al dar lugar a la temida recidivas y metástasis. Estas células persisten incluso tras la radioterapia y ahora se ha sabido por qué.
Parte de la resistencia de las células tumorales a la radiación radica en las especies reactivas de oxígeno (ROS), que en las células sanas evitan el daño en el ADN; en las tumorales, los niveles bajos de ROS duplica sus probabilidades de sobrevivir a la radiación, comparados con otras células tumorales.(DIARIO MÉDICO 5/2/2009)