El papel de las vacunas en el tratamiento de los linfomas es prometedor. Las personas cuyo sistema inmunológico no funciona desarrollan con mayor frecuencia tumores y, en concreto linfomas. Por otro lado a los pacientes a los que se les ha realizado un trasplante de médula ósea de un hermano el tratamiento que realmente les cura es la inmunidad, no la quimioterapia que se les administra.
Durante mucho tiempo el trasplante constituía una opción muy válida en linfoma no Hodgkin porque no había otra alternativa terapéutica. Pero ahora, con los anticuerpos monoclonales, deben replantearse sus indicaciones. A pesar de esto, aún es útil y eficaz en los linfomas difusos de célula grande B refractarios y en algunos linfomas del manto.(DIARIO MÉDICO 20/4/2009)