Las novedades de protocolo consisten en mantener las tasas de curación y supervivencia de protocolos anteriores: (80% y superan 90% en estadios con mejor pronósticos). Minimizar los efectos secundarios de la terapia (la esterilidad y segundos tumores en algunos casos).
Los linfomas no Hodgkin suele afectar más a adolescentes y todos deben tratarse con poliquimioterapia, combinación de diferentes citostáticos que se organizan en ciclos. Cuando no produce la respuesta esperada la posibilidad es la radioterapia aunque no para todos los casos. La recomendación del protocolo es minimizar, en lo posible, la radioterapia.
La base biológica de este tipo de cáncer es bien conocida, aunque siempre quedan puntos por aclarar. Se sabe de posibles virus asociados a la enfermedad, mutaciones genéticas, etc pero falta mucho por averiguar. Por eso aún no se dispone de terapias específicas contra la base molecular de estos linfomas.
El protocolo presentado consiste en dos ciclos de quimioterapia inicial (vincristina, ciclofosfamida, procarbacina y prednisona), para continuar con una valoración con PET. En función de la respuesta, se tiende a eliminar la radioterapia.
El linfoma no Hodgkin se estadifica tanto por la extensión física como por la histológica pero es más importante la primera.(DIARIO MÉDICO 12/5/2009)