Que las enfermeras de un hospital estén vestidas con uniformes multicolores, incluso poco convencionales, hace que los niños se encuentren más cómodos en el centro sanitario.
El 76% de niños ingresados prefiere los poco convencionales frente al 13% que valoró mejor las antiguas prendas. Tanto los padres como los niños prefieren estar rodeados de enfermeras que vistan con colores alegres y con uniformes poco convencionales; los valoran de una forma más positiva y reducen el miedo de los pacientes. (DIARIO MÉDICO 6/4/2009)