Un estudio impulsado por el Grupo Español de Investigación en Sarcomas (GEIS) y coordinado por Joan Maurel, ha demostrado que la terapia que combina altas dosis de doxorubicina con ifosfamida ofrece las mismas tasas de respuesta y una supervivencia similar que la quimioterapia convencional, con doxorubibina, pero implica exponer al paciente a un grado más alto de toxicidad. De momento se deberá seguir indicando la quimioterapia estándar y estudiando nuevos fármacos.
A partir de ahora las pautas terpéuticas más modernas y agresivas deberán utilizarse sólo dentro de ensayos clínicos. (DIARIO MÉDICO 17/4/2009)