La proteína SIRT1, conocida por su longevidad, tiene, además de las propiedades anticancerígenas ya conocidas, la capacidad de destruir al tumorsupresor cMyc.
Gracias a esta acción frena la división celular, impidientdo el desarrollo tumoral.
El grupo ha logrado determinar el efecto de SIRT1 en el factor de transcripción cMyc basándose en que ambas proteínas forman parte de la misma acción reguladora: en concreto, SIRT1 se separa de los grupos acetilos de cMyc, apresurando su eliminación. Para comprobar los efectos de SIRT1 en el crecimiento tumoral, los investigadores implantaron células cancerígenas que expresaban cMyc en ratones que carecían de defensas. Sobreexpresando la producción del gen lograron bloquear la formación tumoral.
El próximo paso será averiguar cómo la desacetilación de cMyc ayuda a su destrucción. Los autores señalan que sus resultados no entran en conflicto con otros trabajos que han señalado las características protumorales de SIRT1; que la acción de este gen causa o no cáncer depende de la situación , aseguran.(DIARIO MÉDICO 14/4/2009)