Los dendrímeros son macromoléculas esféricas con potencial aplicación en el transporte de fármacos.
Una de las tecnologias emergentes son los llamados dendrímeros de Jano, que toman su nombre prestado del dios romano con dos rostros.
Los dendrímeros de Jano muestran dos caras. Son anfifílicos (polares por un lado, con una atracción hacia compuestos grasos, y no polares por otro, con atracción a líquidos), lo que les convierte en una herramienta biomédica especialmente interesante.
Un equipo de investigación ha logrado modificar la estructura química de estos dendrímeros y ha creado una serie de compuestos con distintas formas (cubos, discos, tubos, etc.), llamados dendrimersomas, que podrían revolucionar el nanotransporte de fármacos.
La generación de estos biomateriales sintéticos, que imitan el comportamiento de la membrana celular, tiene potenciales aplicaciones en liberación de fármacos oncológicos, terapias génicas, técnicas de imagen y agentes diagnósticos.
Un equipo de investigación publica los resultados y aportan la primera descripción de la fabricación, modificación de propiedades mecánicas, estructuración y autoensamblaje de estos derivados de los dendrímeros de Jano, con los que comparten una idéntica composición química.
Las cápsulas fabricadas tienen un tamaño uniforme y son estables a lo largo del tiempo en diferentes medios y a distintas temperaturas. Pueden incorporar a su estructura proteínas porosas, ensamblarse con fosfolípidos y bloquear copolímeros. La generación de los dendrimersomas no habría sido posible sin haber duplicado previamente dendronas hidrofílicas e hidrofóbicas, que permitió conferir propiedades anfifílicas a estos biometeriales sintéticos.
Los dendrisomas son capaces de conjugar la estabilidad y potencia mecánica lograda por los polimersomas, cápsulas biosintéticas formadas por bloques de copolímeros, con la función biológica propia de liposomas fosfolípidos estabilizados. Además, realizan esta función doble con una mejor uniformidad estructural y una funcionalidad química superior.
Lo prometedor reside en el escaso grosor de sus membranas, que facilita la incorporación de componentes biológicos en las nanocápsulas. Hasta el momento, ningún tipo de molécula, incluyendo copolímeros y lípidos, habia mostrado tanta capacidad para formar tal diversidad de estructuras supramoleculares.
El reto es conjugar el transporte de cargas biológicas con un grado máximo de seguridad. Los dendrímeros de Jano, al igual que sus derivados los dendrimersomas, ofrecen numerosas ventajas en la carrera por hallar mejores nanosistemas de liberación farmacológica. Son estables, seguros, versátiles y aceleran la unión entre la investigación más básica con el uso clínico. (DIARIO MÉDICO 2/6/2010)