domingo, 03 de octubre de 2010

   Las micropartículas son buenas para una liberación prolongada del principio activo a lo largo del tiempo especialmente en tumores localizados, mientras que las nanopartículas son más eficaces en casos de metástasis o tumores no localizados.

   Las micropartículas, más grandes, están formadas por péptidos, proteínas y material genético (ADN y ARN), por lo que tienen dificultad en atravesar barreras biológicas. Además, con esta opción, algunos antitumorales mantienen características hidrofóbicas, poco solubles y suman efectos adversos no deseados.

   Ese problema se va solucionando cuando se alcanza el tamaño nanométrico. Las nanoestructuras tienen capacidad para atravesar los vasos sanguíneos y el endotelio vascular, acceder con especificidad no sólo a la superficie celulasr sino a su interior, atravesando la membrana para liberar el fármaco.

   El grupo de Ana Isabel Torres centra su trabajo en sistemas de vectorización que limiten las distribución de moléculas especialmente tóxicas, como algunos antineoplásicos. Las micropartículas permiten, con inyección intracraneal, repetir las administraciones. Los materiales con los que se trabaja, principalmente con polímeros biocompatibles y biodegradables: derivados de ácido láctico, ác glicólico, policoprolactona, etc.

   El grupo de Dolores Torres camina en similar dirección, también se vale de biodegradables, en este caso polisacáridos: El quitosano, el ácido hialurónico, oligosacáridos como las ciclodextrinas y lípidos combinados con polímeros para estabilizar moléculas, que son especialmente ventajosas en la formulación de antitumorales. También trabajan con polímeros sintéticos como el poliácido lácticoglicólico y poliaminoacidos.

   En el manejo de metástasis no funciona la estrategia de micropartículas que controlan la forma de administración, actuando a través, por ejemplo, de la arteria que riega el tumor: así es conveniente el uso de nanopartículas capaces de atravesar los vasos sanguíneos y el endotelio vascular.

   Se le añaden ligandos capaces de reconocer estructuras receptoras específicas de células cancerosas y se usan antígenos de estas células para que las nanopartículas se localicen en las masas tumorales.

   El magnetismo ya se ha usado para dirigir nanopartículas pero que no es adecuado para la vectorización y localización de fármacos. Quizás su lugar esté más enfocado al diagnóstico. (DIARIO MÉDICO 2 /12/2009)


Publicado por aspanion20 @ 13:44  | TÉCNICAS
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