Pese a lo preliminar de estos estudios, una década separan los resultados que se publican ahora con el inicio de esta línea de investigación.
En una aproximación que se conoce como viroterapia, utilizaron un virus oncolítico desarrollado por Ramón Alemany. Era un adenovirus diseñado, a través de la manipulación de su genoma, para que se replicara de forma preferente en células tumorales sin dañar a las sanas.
Pero los investigadores querían trasladar esos resultados a la clínica, y emplear células malignas lo dificultaba, sobre todo porque son complejas de conseguir y de cultivar. Decidieron cambiar el vehículo y optaron por las células mesenquimales.
Con la aprobación del comité de ética de hospital, los investigadores iniciaron una experiencia piloto, cuyos resultados se reflejan en el estudio. El estudio es sobre cuatro niños de 4-6 años que sufrían neuroblastoma metastásico y habían recibido por lo menos dos líneas de tratamiento con muy mal pronóstico. Obtuvieron células mesenquimales a partir de la médula ósea de los pacientes, en las que introdujeron el virus para luego infundirlas por vía intravenosa.
El dato más importante que hallaron fue que los efectos secundarios son mínimos.
Hay un pico de fiebre entre las 24 y las 48 horas, pero esto indica que la terapia está funcionando, pues se basa en la introducción de un virus. En uno de los niños se registró remisión completa. Al ser tan pocos casos hay que hablar con precaución, pero este paciente fue el único que no pudo recibir un trasplante autólogo de médula ósea como parte de la terapia, y ayudado por el virus oncolítico, logró superar la enfermedad.
Hoy hay en marcha un ensayo en fase I con doce pacientes oncológicos. (DIARIO MÉDICO 30/6/2010)