Los tumores pueden crear un microambiente de tolerancia imitando ciertas características de los ganglios linfáticos para eludir el ataque del sistema inmunológico.
Estas conclusiones subrayan la relevancia del sistema linfático en el proceso oncológico y plantean nuevas posibilidades para el tratamiento del cáncer.
El tumor hace trampas para que el organismo piense que es un tejido sano. En este engaño resulta esencial una proteína que se encuentra presente normalmente en los ganglios linfáticos sanos para atraer a las células T (quimiocina CCL21). La proteína programa a estas células para que realicen funciones vitales para el sistema inmune.
Algunos tumores pueden segregar la proteína para transformar su capa exterior y hacer que parezca un tejido linfoide. La envoltura puede además atraer y reprogramar a los linfocitos T de forma que las células no lo ven como un agente enemigo, sino como un tejido integrado en el sistema.
Identificar y comprender como se produce este proceso podría traducirse en nuevas estrategias antitumorales. (DIARIO MÉDICO 26/3/2010)