El abordaje del cáncer se nutre de nuevas vías de investigación generadas a partir de la investigación básica. Marcos Malumbres ha publicado un nuevo ejemplo de cómo el conocimiento molecular abre puertas a posibles novedades clínicas. En referencia al estrás mitótico inducido por oncogenes.
Todo parte de los conceptos de diploidía y aneuploidía. Las células normales tienen un contenido diploide, mientras que el 80 por ciento de las tumorales son aneuploides.
Cualquier pérdida de los genes retinoblastoma (Rb) y p53 causa un problema, y en ello se basa el estudio de un grupo de investigación, que revela que esto provoca niveles de expresión anormales en Mad2, un regulador del punto de control mitótico que garantiz la distribución equilibrada de los cromosomas entre las células hijas durante la mitosis. Debe de haber muchas situaciones intermedias entre el inicio y el establecimiento del cáncer.
En los eventos iniciales de un tumor hay ganancia de oncogenes o pérdida de genes supresores, lo que lleva a un estado de aneuploidía que, por lo general, es malo para la célula.Se crea una situación de estrás celular. Para llegar a ser tumoral, la célula puede evolucionar de dos formas: acostumbrarse a ser aneuploide y aprender a proliferar de forma correcta, o volver a un estadio diploide(lo que sucede en un 20% de los casos).
Antes se pensaba que la aneupliodia es de por sí un estado oncogénico y que ayuda al tumor. Pero es un estado consecuencia de un estrés inicial que ofrece las dos citadas alternativas: acostumbrarse a la aneupliodía o curarla.
"Curar" la aneuploidía.Es un estrés celular indeseable que puede ser superado.
Hay genes candidatos para explicar esta cura comosómica, como CDC20 sobreexpresado, pero nunca se ha determinado porque apenas hay estudios al respecto.
Otra opción es eliminar el estrís proteico, eliminando proteínas sobrantes por medio de apoptosis.El peligro es que las células tumorales son más susceptibles a la resistencia farmacológica.
Los oncogenes provocan inestabilidad, un proceso que hace que las células se vuelvan aneupliodes. Pero del 80% de tumores con células aneuploides, la gran mayoría de células no son inestables. Han pasado por un estado de inestabilidad para llegar a la aneuploidía, pero se han corregido. Por ello, surge la opción de fármacos inhibidores de dos cinasas, auroraB y Mps1, aún en fase preclínica. Estas moléculas complementarían a fármacos como Aicar y 17AG, que estimulan el estrés energético.(DIARIO MÉDICO4/7/2011)